Cultura 1

ROMA: UN ENCLAVE PERFECTO

1.1. Marco geográfico 1.2. La lengua latina. El indoeuropeo
1.3. Las lenguas romances

1.1. Marco geográficoíndice

Esta primera unidad es una introducción al estudio de la lengua y cultura latinas. Como punto de arranque tienes un mapa de la Península Itálica, en cuyo centro geográfico se encuentra Roma, una pequeña ciudad situada en la región del Lacio.

La Península Itálica ocupa el espacio central de la cuenca del Mediterráneo. Su perfil es de todos conocido: tiene forma de bota con unos 1000 km. de longitud, siendo su anchura en la parte central de aproximadamente unos 150 km. Una suave cadena montañosa, los Apeninos, se interpone entre ambas costas. Al norte, Italia queda cerrada por un obstáculo infranqueable: los Alpes. La historia se ha encargado de demostrar que el haber atravesado esa impresionante barrera es clave para la comprensión de la cultura europea.

Echemos una vista a Roma. El lugar escogido para su fundación (753 a.C.) tenía carácter eminentemente defensivo. Se trataba de un paraje rodeado de colinas que la protegían ante ataques enemigos. A su alrededor había extensas llanuras bañadas por el río Tíber, extraordinariamente aptas para el cultivo. Mientras el griego fue viajero y comerciante, el romano fue más bien sedentario y campesino. Gracias al clima y a la riqueza de su suelo toda una amplia gama de cereales, frutas y hortalizas estaba a disposición, por lo que no era necesario viajar y surcar los mares en busca de grano, cuero, metales y demás materias primas como hicieron los griegos. Este romano que un día conquistará todo el mundo conocido es en sus orígenes un campesino de espíritu práctico, sencillo y conservador, muy apegado a su tierra y a sus creencias religiosas.

En su primera fase de expansión los romanos se fueron adueñando de toda la Península Itálica, sometiendo a sus gentes y dándoles su lengua y costumbres. En una segunda fase Roma acometerá un objetivo aún más ambicioso, el de extender sus dominios más allá de las propias fronteras de Italia. El resultado de esta empresa es bien conocido: en el siglo II d.C. los romanos habían creado un imperio de millones de personas cuyas fronteras se extendían desde la actual Escocia hasta el Mar Negro.

1.2. La lengua latina: orígenes y evolución. El Indoeuropeoíndice

Por latín se entiende la lengua hablada originariamente por la tribu de pastores que se asentó en la región del Lacio, los latinos. Roma llevará el latín a los territorios conquistados, haciendo de él el idioma oficial del Imperio.

Los lingüistas se encuentran con obstáculos difíciles de salvar cuando intentan indagar en el origen del latín, pues rastrear el pasado de una lengua más allá de sus textos más antiguos parece una tarea casi imposible. De todos modos, ya los propios romanos se daban cuenta de que el latín presentaba curiosos parecidos con la lengua griega, con lo que surgía la pregunta de si pudo haber un idioma común más antiguo del que provinieran tanto el latín como el griego. La respuesta a esta cuestión comenzó a vislumbrarse a partir de la ocupación de la India por los ingleses en el siglo XVIII. Aunque el motivo de esta ocupación era hacerse con el control del comercio, no faltaron entre los ingleses personas interesadas en el estudio de la civilización india, quienes se percataron de las semejanzas entre el sánscrito, una antigua lengua de la India, con el latín, con el griego y con lenguas germánicas y célticas. A partir de entonces se fue consolidando la idea de que muchos de los idiomas hablados en el territorio que se extiende desde Irlanda hasta la India tenían un origen común. A ese grupo de idiomas emparentados genéticamente se le conoce con el nombre de familia indoeuropea.

La hipótesis hoy día más aceptada es que hubo una tribu indoeuropea asentada en alguna parte del SE europeo (Ucrania, Armenia, Turquía?) y que hacia el año 4000 a.C. se pudo diseminar en todas direcciones, de modo que su idioma fue evolucionando y diferenciándose a medida que unos grupos quedaban aislados de otros. Los lingüistas tratan de agrupar esas lenguas en familias y reconstruir el idioma del que proceden todas ellas. Ese idioma originario recibe el nombre de indoeuropeo.

1.3. Las lenguas romancesíndice

Pero dejemos a los lingüistas en su tarea de reconstruir el indoeuropeo a partir de la comparación lingüística y centrémonos de nuevo en el latín. Sus documentos más antiguos datan del siglo VI a.C., aunque, evidentemente, ese latín atestiguado en una fecha tan temprana muestra notables diferencias con el hablado en el s. I, al igual que si nosotros comparamos un texto de español moderno con otro escrito en época medieval. En las pp. 14-15 de la Unidad 1 del libro de texto tienes clasificadas cronológicamente las etapas de la evolución del latín desde los primeros documentos epigráficos hasta que dejó de hablarse. De todas estas fases, las que son conocidas como latín clásico y latín postclásico constituyen la época de mayor esplendor de la literatura latina. Éste es el latín que tú vas a aprender durante el presente curso, el utilizado por los mejores escritores latinos.

Debes tener en cuenta que no todos los que hablantes de latín se expresaban en el mismo nivel de lengua. Frente al latín culto, empleado por clases altas de la sociedad romana, las clases medias y bajas, sin acceso a la educación ni a la escritura, utilizaban un latín coloquial, que cada vez se iba apartando más de las normas gramaticales clásicas. Será precisamente ese latín vulgar, el usado por los soldados y comerciantes romanos y no el de las clases altas, el que se extenderá por los confines del Imperio.

Mantener a salvo las fronteras de un territorio tan extenso requería un gran despliegue militar, que con el tiempo se hizo insuficiente. Las sucesivas invasiones de los pueblos bárbaros acabaron por socavar esas fronteras, lo que condujo irremisiblemente a la caída y desmoronamiento del imperio. Empezará así un proceso de ruralización y aislamiento de la población, que, a su vez, llevará consigo la fragmentación del latín en dialectos cada vez más diferentes entre sí, dependiendo de la zona y del grado de romanización.

El español, al igual que las demás lenguas llamadas romances, como el portugués, gallego, catalán, francés, italiano etc., provienen de esa fragmentación dialectal del latín. Efectivamente, la palabra romance deriva de romano y, en ese sentido, el español actual no es otra cosa que el resultado de la evolución que experimentó el latín desde que fue introducido en la Península Ibérica por los romanos a finales del s. III a. C.