CULTURA 7

LA CIUDAD Y LA CASA

7.1. La ciudad 7.2. Edificaciones públicas
7.3. Edificaciones privadas

7.1. La ciudadíndice

Era poco menos que inimaginable que aquella pequeña aldea fundada por Rómulo a orillas del río Tíber se adueñaría con el paso del tiempo de toda Europa y parte de África y Oriente. El hecho de que los emperadores a la vuelta de sus campañas militares hicieran levantar edificios en conmemoración de sus victorias fue dando a la ciudad un aspecto cada vez más grandioso. La fama de Roma atraía a gentes de todos los confines del imperio que con la ilusión de un futuro más próspero se asentaban dentro de sus murallas. El viajero quedaba impresionado por la majestuosidad de todo un conjunto de espectaculares edificaciones que afloraban por todos los rincones de la ciudad.

Se da la circunstancia de que a comienzos del siglo III d. C. los romanos dejaron grabado en placas de mármol un plano exacto y preciso de la ubicación de los edificios de la ciudad. Aunque solo se conservan fragmentos del plano, este documento ha permitido a los arqueólogos reconstruir con muchos detalles la fisonomía de la antigua Roma.

En casi todas las ciudades romanas hay un foro o plaza que constituye el centro de la vida económica, cultural y religiosa. Por lo general solía encontrarse en el cruce de las dos calles principales de la ciudad, formando una ancha plaza. En Roma, con el gran incremento de población, el foro original (forum Romanum) se quedó pequeño y a lo largo de los siglos fue ampliado y transformado para adecuarlo a las nuevas necesidades. Estaba flanqueado por los principales edificios de la ciudad.

Dada su cantidad, resultaría interminable hacer mención de todos estos edificios y de otros ubicados en diferentes zonas de la capital. Seleccionaremos, a modo de ejemplo, algunos de los más representativos. Para ello, haremos una primera distinción entre edificaciones públicas y edificaciones privadas.

7.2. Edificaciones públicasíndice

Dependiendo de la finalidad para la que fueron creadas, las edificaciones para uso público pueden distribuirse en los siguientes tipos:

  • - Templos y construcciones religiosas
  • - Edificios de uso político-judicial
  • - Edificios para los negocios públicos
  • - Edificios para el ocio
  • - Edificios conmemorativos y de tipo funcional.

Esta diferenciación por el uso no siempre es posible, pues hay, por ejemplo, templos religiosos que sirvieron también para fines bien diferentes, como el de guardar el dinero del estado o como lugar de publicación de decretos oficiales. Se trata, por tanto, de una clasificación práctica sin otra finalidad que la de facilitar la exposición.

a) Construcciones religiosas

Los templos en Roma no eran lugares de culto en los que se reunían los creyentes para practicar la oración, como ocurre en nuestras iglesias. Se trataba fundamentalmente de monumentos levantados en honor de diferentes divinidades, cuyas efigies eran conservadas en su interior. En Roma había multitud de templos. El más antiguo es el templo de Vesta, de planta circular y situado en el foro. Dentro ardía el fuego sagrado de Vesta, la diosa del hogar. Seis muchachas vírgenes, las vestales, se encargaban de su cuidado y mantenimiento.

Muy importante fue el templo de Júpiter Capitolino, dedicado a las tres divinidades más veneradas por los romanos, conocidas con el nombre de tríada capitolina: Júpiter, Juno y Minerva. El templo se encontraba en la cima del Capitolio, una de las siete colinas de Roma. Con sus 63 metros de largo y 53 de ancho, era el mayor de todo el Imperio y el centro de la vida religiosa romana. Todas las marchas triunfales terminaban allí con una ceremonia ritual.

b) Edificios políticos y judiciales

Entre los edificios con finalidad política y judicial destaca la Curia. Originalmente esta palabra designaba la reunión de los representantes de las personas con derecho a voto. De ahí “curia” pasó a designar el lugar donde se celebraban esas asambleas. La Curia primitiva, ubicada en el foro, fue destruida por un incendio. A pocos metros de allí Julio César hizo construir una nueva sede con el nombre de Curia Julia.

Las Basílicas eran enormes edificios rectangulares que se utilizaban para la administración de la justicia. Su interior estaba dividido por naves delimitadas por columnas. La más grande fue la Basílica Ulpia con una largura de 170 m y una anchura de 60 m.

c) Edificios para los negocios públicos

Además del primtivo foro se van creando en distintas zonas de la ciudad los llamados foros imperiales, una especie de plazas de mercado en las que tienen lugar actividades de tipo comercial. Por lo general, se trata de ámbitos cerrados o limitados por algún templo. No así el Foro de Trajano, el más grande de Roma, que presenta un conjunto monumental de primer orden.

d) Edificios para el ocio

El crecimiento que experimentó Roma gracias al desarrollo económico se vio reflejado en la vida cotidiana de los romanos. El empleo de esclavos les proporcionaba mucho tiempo libre, que dedicaban a sus aficiones favoritas, como relajarse en las termas, asistir a representaciones teatrales, disfrutar con las carreras de carros, luchas de gladiadores... Para todo ello se construyeron baños públicos, teatros, recintos deportivos que modificaron profundamente la imagen de la ciudad. Tres son los edificios que destacan por su majestuosidad. El Circo Máximo, el Teatro de Marcelo y el Coliseo.

e) Edificios conmemorativos

Frente a construcciones que cumplen una clara finalidad funcional, como el impresionante acueducto de 43 km de largo, levantado en tiempos de Claudio para abastecer de agua a Roma, vemos esparcidos por toda la ciudad monumentos cuya función es simplemente ornamental. Es el caso de las columnas conmemorativas y arcos triunfales erigidos en honor de sus emperadores. Se trata de construcciones espectaculares, entre las que destacan las columnas de Trajano y los arcos de Tito, Constantino y Septimio Severo.

7.3. Edificaciones privadasíndice

En tiempos de Augusto, Roma albergaba ya a más de un millón de personas y el flujo de gentes venidas de todas las partes del Imperio siguió aumentando en los siglos posteriores. En una ciudad superpoblada la vivienda comenzó a ser un problema. La mayoría de la población carecía de los recursos suficientes para tener una en propiedad y se alojaba en pisos de alquiler. Tres son los tipos de casas que encontramos Roma:

  • - La domus o casa tradicional
  • - La villa o casa de campo
  • - Las insulae, bloques de pisos en alquiler.

Mientras que los edificios públicos daban un aspecto grandioso y monumental a la ciudad, no se puede decir lo mismo de los privados, que con frecuecia se veían apiñados unos con otros sin seguir un mismo modelo de cosntrucción.

a) La domus

La casa romana tradicional es una vivienda de una planta, construida en torno a una estancia central, llamada atrium. Se trata de un recinto con una abertura en el techo (compluvium) por la que penetra la luz. Justo debajo se encuentra una especie de estanque (impluvium) de unos 30 cm de profundidad, en el que se recoge el agua de lluvia para ser reconducida desde allí a una cisterna. Entre la puerta de entrada a la casa y el atrio se hallaba el vestibulum, una habitación adornada con estatuas que servía de sala de espera.

Enfrente, al otro lado del atrio, estaba el tablinum, donde el dueño de la casa recibía a sus clientes. Más allá, en la parte posterior de la casa, solía haber un jardín (hortus) desprovisto de muros. A menudo, para conseguir una perspectiva impactante, se dejaba abierto el tablinum, de manera que desde la entrada de la casa pudiera contemplarse el jardín a través del atrio.

Otras estancias de la casa eran las alae, a modo de dormitorios situados a ambos lados del atrio; el triclinium, especie de comedor en el que se celebraban banquetes.

b) La villa

Villa es el nombre que reciben tanto las contrucciones levantadas a las afueras de la ciudad para usos agrícolas como las elegantes casas de campo que servían de lugar de retiro y esparcimiento de las familias más acomodadas. Estas últimas eran lujosas viviendas con gran número de estancias para albergar a una nutrida servidumbre en las que sus propietarios solían establecerse durante ciertas épocas del año.

Es un tipo de edificación de dimensiones más amplias que la domus y aunque en su mayor parte se encontraban ubicadas fuera del casco urbano, hay también testimonios de ellas dentro de la propia ciudad.

c) Las insulae

Para la gente poco pudiente, que era la mayoría, era imposible costearse una vivienda en la capital del Imperio. Insula es el término con el que se hace referencia a los bloques de casas de alquiler en los que se alojaban quienes contaban con pocos medios. Estas edificaciones podían llegar a tener una altura de hasta siete pisos, en los que se hacinaban los inquilinos en estancias mal ventiladas. Para ganar en espacio, se reducía el grosor de las paredes de manera que su anchura resultaba insuficiente para resistir el peso de edificios tan altos, por lo que se producían derrumbamientos. Por si esto no fuera ya de por sí peligroso, había costumbre de construir altillos de madera en los tejados lo que provocó no pocos incendios.