CULTURA 8

LA VIDA COTIDIANA

8.1. La familia 8.2. La educación
8.3. El ocio

8.1. La familiaíndice

La familia era una institución muy importante en Roma. Su constitución fue experimentando cambios a través del tiempo y, ya a finales de la época imperial, se asemejaba mucho a nuestro concepto actual de familia.

En los comienzos estaba constituida por un grupo de personas (la mujer, los hijos, parientes y esclavos) bajo la potestad de un paterfamilias (padre de la familia) que tenía sobre ellas todos los derechos. Las relaciones entre padres e hijos se volvieron con el tiempo menos rígidas y también la figura de la madre, que tenía a su cargo la crianza de los hijos y el cuidado del hogar, fue adquiriendo una importancia cada vez mayor en sociedad.

La mayoría de los casamientos se hacían por motivos económicos o políticos. Las mujeres podían contraer matrimonio ya a la edad de 12 años y los varones a los 14, pero lo más frecuente es que las mujeres lo hicieran entre los 16 y 17 y los hombres alrededor de los 25. Hubos dos tipos de matrimonio:

  • - cum manu
  • - sine manu

En el llamado matrimonio cum manu la mujer pasaba a depender de la potestad de su esposo, perdiendo el derecho de herencia con respecto a su familia de sangre. Este tipo de matrimonio podía contraerse en tres modalidades diferentes:

a) Usus: No era necesaria ninguna ceremonia. Bastaba con que la pareja hubiera convivido junta durante un año.

b) Coemptio: Se trataba de una compra simulada de la novia por parte del novio en presencia de testigos. Probablemente este ritual reflejaba una primitiva realidad en la que la novia era realmente comprada.

c) Confarreatio: Ceremonia en la que los esposos, en presencia de un sacerdote de Júpiter, compartían el panis farreus (pan de trigo) como símbolo de insdisolubilidad.

En cuanto al matrimonio llamado sine manu, la esposa no rompía los lazos hereditarios con su familia y seguía dependiendo de la potestad de su padre. Fue la forma más común de matrimonio durante el Imperio.

La función del matrimonio era la procreación de hijos legítimos que aseguraran la pervivencia de la familia. El niño era reconocido por el padre una semana después de su nacimiento, el día llamado de la purificación, que consistía en una sencilla ceremonia en la que el padre lo levantaba del suelo y le colocaba una medalla (bulla) en el cuello para que los dioses lo acogieran bajo su protección. El padre también podía rechazarlo, dándole la espalda. El hijo recibía el apellido del padre y era educado en la familia, especialmente por la madre, hasta el momento en que iba a la escuela.

8.2. La educacióníndice

Sólo los niños romanos afortunados recibían una educación escolar. La mayoría tenía que ponerse a trabajar en cuanto eran un poco mayores. La enseñanza consistía en aprender lo fundamental: leer, escribir y cálculo. De los siete a los doce años, los niños y las niñas asistían a la escuela primaria, ludus, al frente de la cual estaba el magister. Los acompañaba desde su casa el paedagogus, un esclavo de la familia encargado de llevar a los niños a la escuela. Los profesores eran bastante severos y a la menor falta castigaban con azotes. Los hijos de familias ricas tenían preceptores en sus propias casas.

Después de la escuela primaria, de los 12 a los 17 años, las familias pudientes procuraban a sus hijos una segunda enseñanza. De ella se ocupaba el grammaticus, que era el encargado de impartir clases de lengua y literatura. Se aprendía a leer con soltura y a comentar los textos de los autores griegos y latinos más conocidos.

Los hijos de familias acomodadas que deseaban emprender una carrera en la política podían cursar estudios superiores, en los que se aprendía, esencialmente, el arte de hablar en público (retórica). La enseñanza superior estaba dirigida por el rethor, una persona experta en el arte de la oratoria.

Las mujeres no solían recibir más que una enseñanza rudimentaria. Los estudios importantes se reservaban para los hombres, a quienes se les preparaba para los altos cargos de gobierno.

8.3. El ocioíndice

Los romanos eran por su carácter muy aficionados a los juegos y espectáculos de masas. Los actos lúdicos, ludi, atraían a multitudes y eran convocados por algún emperador o senador en honor a un dios o a una victoria militar. En realidad, estas fiestas se hacían con objeto de ganar popularidad.

Por todo el Imperio la multitud acudía en masa para ver luchar a los gladiadores entre sí y contra animales salvajes hasta la muerte. Al principio, esas luchas tenían lugar en el circo o en las plazas rodeadas de vallas de madera, pero luego se levantaron unos edificios especiales de piedra llamados anfiteatros. El más conocido fue el Coliseo.

De entre los juegos romanos el más popular fue la carrera de cuadrigas. Durante todo un día un enorme gentío se reunía para apoyar enfervorizada a sus favoritos. En Roma cada equipo (rojos, azules, verdes y blancos) tenía sus propias cuadras y entrenadores. El cochero, (auriga) solía ser esclavo, pero podía adquirir un gran prestigio social. También los caballos campeones eran muy cotizados: los aficionados sabían de memoria su pedigrí.

En realidad, la sociedad romana tenía una gran oferta de actividades para disfrutar del tiempo libre. Los ciudadanos acudían gustosos también a representaciones teatrales. De entre éstas fue la comedia de humor la que gozó de una gran predilección en Roma.

A nivel privado nada gustaba más a los romanos que tomar un buen baño de vapor y disfrutar mientras tanto de una buena charla. La mayor parte de las ciudades romanas disponían por lo menos de un baño público. En realidad, los baños públicos no sólo eran lugares para el aseo, sino centros sociales donde la gente podía hacer ejercicio o negocios o entretenerse con todo tipo de juegos.