CULTURA 9

LA RELIGIÓN

9.1. La religión romana 9.2. La religión en la Monarquía y en la República
9.3. La religión en el Imperio

9.1. La religión romanaíndice

La religión ejerció una gran influencia en el modo de vida de los romanos. En su origen aparecen fusionadas creencias de pueblos mediterráneos dedicados fundamentalmente a labores agrícolas con las de pueblos indoeuropeos principalmente guerreros. A esta mezcolanza inicial hay que añadir nuevas creencias procedentes de los pueblos a los que los romanos sometieron a lo largo de la historia.

Para el romano la religión tenía ante todo una finalidad práctica: se rendía culto a los dioses con la finalidad de obtener de ellos su protección y ayuda. No consistía, por tanto, en normas morales de conducta, sino en una especie de contrato con la divinidad, que a cambio de rituales y plegarias debía mostrarse favorable.

No obstante, la religión, al igual que otros campos de la vida, fue experimentando profundos y numerosos cambios a lo largo del tiempo, de manera que existen diferencias sustanciales entre la concepción religiosa en los comienzos de la monarquía y la etapa final del imperio.

9.2. La religión en la Monarquía y en la repúblicaíndice

Puesto que la religión se entendía como un pacto con las divinides con el objeto de lograr su favor, es comprensible que los romanos buscaran la protección divina en todos los acontecimientos de la vida, tanto privados como públicos. Desde este punto de vista, dependiendo del ámbito en el que se llevaba a cabo la ceremonia, cabe distinguir diferentes tipos de culto.

El culto familiar

Se celebraba en familia y participaban en él también los esclavos y clientes. El ritual corría a cargo del padre de familia, que en calidad de sacerdote rendía culto a las divinidades domésticas:

  • - Lar familiar: dios protector de la casa, cuya imagen estaba colocada en el larario, una especie de nicho practicado cerca de la puerta de entrada.
  • - Los Penates: divinidades encargadas de los alimentos, que figuraban también en el Larario.
  • - Los Manes o espíritus de los antepasados.
  • - El Genio o fundador de la estirpe familiar, al que se consideraba divinizado y aparecía en el larario representado en forma de serpiente.

El culto familiar estaba restringido a los patricios, pues los plebeyos, más vinculados a los trabajos agrícolas, celebraban ceremonias dedicadas a las divinidades agrarias.

El culto oficial

En este caso era el estado el que buscaba la protección de los dioses para la ciudad. En los primeros tiempos la religión practicada tenía carácter animista, es decir, se adoraba a las fuerzas de la naturaleza, a las que se les rendía culto no en los templos, sino en los lugares en los que ejercían su influencia, fuentes, bosques, cruces de caminos. Surgieron así las primeras divinidades, todas relacionadas en un primer momento con la agricultura, entre las que destacaban Júpiter, Saturno, Marte, Fauno, Flora, Silvano, Pomona, etc.

A través del contacto con sus vecinos etruscos los romanos incorporaron nuevas divinidades y rituales, pues los etruscos practicaban la adivinación mediante el estudio de las entrañas de los animales sacrificados y la observación de los prodigios de la naturaleza. Los oficios religisos adquirieron con el tiempo una gran complejidad formal por lo que se fueron dejando en manos de sacerdotes, que eran personas especializadas en llevar a cabo correctamente los ritos y las ceremonias. Se agrupaban en los colegios o asambleas sacerdotales donde aprendían las técnicas del culto. Al principio solo los patricios tenían acceso a formar parte del sacerdocio.

Un número importante de días del año fueron declarados fiestas religiosas (festae) en las que se hacían plegarias dirigidas a los dioses y se sacrificaban animales. En ocasiones, estas festae no eran únicamente religiosas sino iban acompañadas de actos lúdicos ludi, consistentes en representaciones teatrales, combates de gladiadores, carreras de carros, etc. Los romanos eran por su carácter muy aficionados a los espectáculos de masas y estas celebraciones atraían a grandes multitudes.

9.3. La religión en el Imperioíndice

Durante la época imperial la religión experimentó profundos cambios en lo relativo al culto oficial. A medida que el imperio agrandaba sus fronteras se difundieron cultos orientales traídos a Roma por los propios soldados que se sentían atraídos por unas creencias que prometían una vida más allá de la muerte. Estas creencias calaron especialmente en las capas más bajas de la sociedad y de esta manera el panteón romano se vio ampliado con nuevas divinidades.

Siguiendo las costumbres orientales, los emperadores fueron divinizados en vida y se les rindió culto, al que estaban obligados a participar los pueblos conquistados en señal de reconocimiento de la superioridad de Roma. En ese proceso ya decadente de la religión oficial la aparición del cristianismo desempeñó un papel fundamental, pues propugnaba la igualdad entre todos los hombres y prometía una vida mejor tras la muerte. Los cristianos por rechazar el culto al emperador fueron perseguidos, pero ya en el año 380 a.C. el emperador Teodosio promulgó un edicto en el que el cristianimo pasaba a ser la religión oficial del Imperio.